El eslabón perdido entre cuerpo y espíritu

Introducción al Focusing (III)[1]

Características del Felt Sense

1. El felt-sense es una experiencia física

El felt-sense no es una experiencia mental; el felt-sense se siente en-y-con el cuerpo. El felt-sense es «generado» por el cuerpo-en-interacción con la situación o asunto presente.

Si la mente racional tuviese la comprensión global de una situación personal que genera disconformidad, la racionalidad y la fuerza de voluntad deberían ser suficientes para resolverla. Cuando esto no ocurre quiere decir que el asunto en cuestión tiene más facetas ocultas de las que la mente tiene conocimiento.

El felt-sense es la forma en la que el cuerpo comunica que el significado de esta situación es más intricado y complejo, que posee un ‘y-más…’ que la mente no está computando en su solución propuesta.

2. El felt-sense es el ‘todo-presente sobre…’ algo

El felt-sense es mucho más complejo que lo que siento-y-pienso sobre un asunto.

Lo que siento-y-pienso es lo ya ‘conocido’ sobre el tema mientras que el felt-sense es aquello que aún no se ha pensado ni sentido en términos precisos sobre el asunto, pero que de todas formas está actuando en la situación.

Las emociones tienen ‘rotulos’ claros (enojo, alegría, tristeza, miedo, etc.) mientras que el felt-sense puede tener una emoción de base pero es una forma única y particular de esa emoción que se vincula únicamente con la situación presente.

El felt-sense es raramente definible en una sola palabra, y cuando lo es la misma es una palabra ‘preñada’, repleta de significado implícito que refiere exclusivamente a cómo estoy viviendo eso ahora.

Los pensamientos son las historias que ya nos hemos contado sobre el tema, las explicaciones que ya tenemos disponibles. El felt-sense es una nueva y fresca comprensión del tema, otro matiz, otra vuelta-de-tuerca.

3. El felt-sense se define al enfocar sobre lo ‘aún-no-explícito’ de algo conocido

El felt-sense comienza como una sensación conceptualmente-vaga (sin palabras o emociones claras para describirlo) pero intensamente presente (se siente claramente en el cuerpo) sobre una situación conocida.

Podríamos compararlo con una ‘intuición’, una ‘corazonada’, o simplemente esa ‘sensación-que-algo-falta’ para completar la comprensión del asunto.

El felt-sense comienza como algo vago y difuso, como el aura por debajo, detrás o en los contornos de la emoción o pensamiento dominante, definido y conocido del momento.

El felt-sense es ese ‘y-más…’ sobre el asunto, ese matiz particular que vuelve al asunto entero algo nuevo o distinto de lo ya conocido.

Cuando enfocamos, con paciencia y sin (pre)juicios, sobre esa difusa sensación esta se vuelve gradualmente más concreta, más localizada, se enfoca y define sus contornos, tal cual como cuando enfocamos la lente de una cámara.

De cierta forma podría decirse que el felt-sense debe ‘formarse’ (tomar una forma definida) y esto ocurre cuando enfocamos sobre esa vaga sensación de ‘y más…’ de la situación.

4. El felt-sense cambia cuando es integrado a la imagen

Al enfocar sobre el felt-sense este comienza a definirse.

Parte de esta definición ocurre al intentar describirlo para integrarlo a la imagen total, a la historia-que-me-cuento sobre el tema.

Al encontrar las descripción justa, aquella que mejor describe ese ‘no-sé-qué de particular y distinto’ que el felt-sense agrega a la imagen ya conocida, el cuerpo ‘reconoce’ o ‘acepta’ la descripción y responde con una sensación de alivio que indica que la simbolización fue acertada.

Al integrarse esa nueva ‘faceta’ o ‘matiz’ a la imagen anterior, la imagen original cambia y el felt-sense ‘desaparece’.

Por ejemplo, al escribir esto yo no tengo una idea 100% formada de lo que quiero comunicar. Tengo una idea 90% formada y una ‘vaga sensación’ del 10% restante.

A medida que escribo, voy simultáneamente buscando en mi interior las palabras que mejor explicitan esa sensación interna cargada de significados implícitos. Cada tanto borro frases enteras, o cambio palabras, porque al leerlas algo adentro mío dice ‘parecido-pero-no-igual’, y esa sensación no se va hasta que encuentro las palabras más idóneas o ‘ajustadas’ que ‘dicen’ o explicitan lo que siento y quiero comunicar.

Si mi idea estuviese 100% formada al comenzar esto sería una transcripción de algo ya ocurrido y no una creación de algo a medias gestado. Es ese 10% de ‘desconocido’ que se va descubriendo a medida que escribo que vuelve al proceso interesante, auténtico y vivo para mí.

Aprendo tanto yo al aclararme escribiendo como quien me lee y descubre algo nuevo en lo escrito. Y tú, lector@, puedes aprender aún más si le prestas atención a lo que ‘sientes’ mientras lees.

Después de todo, comunicarse con otros es un constante diálogo no sólo con el interlocutor externo, sino también con el ‘interlocutor interno’ (el felt-sense).


[1] Artículo basado en los primeros tres capítulos del libro Focusing de Eugene T. Gendlin, Ph.D.

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