El Método Pilates y la Técnica Alexander

El Método Pilates y la Técnica Alexander tienen muchos puntos en común, pero no son (ni se presentan como) la misma cosa.

Intentaré aquí esbozar un esquema simplificado de los puntos de encuentro y los de divergencia entre ambos sistemas, para poder develar su potencial de complementariedad.

¿Quién fue Joseph Hubertus Pilates?

Joseph Hubertus Pilates nació en Alemania a finales del siglo XIX, más específicamente en 1883, y murió en los EE.UU. en 1967, a los 84 años.

Aunque de niño sufría de una salud muy endeble (padeció asma, raquitismo, fiebre reumática y tuberculosis), J.H. Pilates afirmaba que superó su mala salud a base de ejercicio físico y buenos hábitos. Su experiencia personal lo llevó a ser un vocero de la vida saludable en base a buena alimentación, sol y aire fresco, buen dormir, movimiento regular, y el modelado del cuerpo mediante el deporte.

Antes de crear su método, J.H. Pilates fue gimnasta, fisicoculturista, boxeador profesional, artista de circo e instructor de defensa personal, lo que evidencia que sus intereses siempre rondaron las disciplinas del movimiento y el ejercicio físico. No obstante, Pilates fue también un ávido lector de textos filosóficos y atesoraba particularmente las siguientes palabras de Friedrick von Schiller “Es ist der geist der sich den Korper baut” (Es la mente-espíritu que construye al cuerpo).

Durante la primera Guerra Mundial, como alemán viviendo en Inglaterra, fue internado en un centro de reclusión junto con otros compatriotas. Es durante su reclusión que Pilates comienza a desarrollar, refinar y enseñar a sus compañeros reclusos un sistema de ejercicio físico integral, al que llamó “Contrología”. De hecho, uno de los primeros usos de su método fue en la rehabilitación de veteranos de guerra seriamente heridos en combate.

Entre los colaboradores y admiradores de J.H. Pilates y su método se encontraban principalmente figuras referentes del mundo de la danza. En Alemania colaboró con Rudolf Laban, y en los EE.UU. George Balanchine y Martha Graham fueron sus seguidores y enviaban a sus alumnos y bailarines al estudio de Pilates en Nueva York, tanto para rehabilitación de lesiones como para el entrenamiento en prevención de las mismas.

¿Qué es el Método Pilates?

El método Pilates se asocia generalmente a una serie de ejercicios particulares que se realizan tanto en el piso como en los aparatos específicos del método. Sin embargo, el método Pilates es más que sus ejercicios y sus aparatos, ya que para ser “Pilates” estos deben hacerse en consonancia con las ideas filosóficas del fundador y sus principios kinésicos.

La filosofía de J.H. Pilates es simple y consistente a lo largo de sus escritos: la mente, el cuerpo y el espíritu están íntimamente ligados. En palabras de su creador:

«La Contrología no es un sistema de ejercicios al azar diseñados para aumentar el volumen muscular y nada más. Al contrario, fue concebido y probado con la idea de ejercitar adecuada y científicamente cada músculo del cuerpo con el objetivo de mejorar la circulación sanguínea.”  

“La Contrología es la completa coordinación de cuerpo, mente, y espíritu. La Contrología desarrolla el cuerpo uniformemente, corrige malas posturas, restaura la vitalidad física, da vigor a la mente, y eleva el espíritu.”

Los objetivos principales del método están explicitado en el título de los libros de J.H. Pilates: “Return to Life through Contrology” (Volver a la vida a través de la Contrología) y “Your Health” (Tu Salud).

Los principios y ejes principales del método se resumen en:

  • Movimientos globales que fomentan un desarrollo muscular equilibrado y la conciencia del cuerpo como una unidad funcional e integrada.
  • Concentración mental y atención plena en el movimiento para lograr control motor y precisión en los movimientos.
  • Correcta activación del sistema de soporte postural, mediante la respiración consciente, para asegurar la elongación del eje axial y la descompresión de las articulaciones previo al movimiento.
  • Flexibilización, movilización y estabilización de la columna vertebral y las cinturas pélvica y escapular para lograr un movimiento de ritmo armónico, fluidez natural y eficiencia energética (esfuerzo justo).

Las prácticas concretas (o ejercicios) pueden variar según estemos frente a un Pilates Clásico, Pilates Contemporáneo o Pilates Fusión. Sin embargo, existe un conjunto (y orden secuenciado en el caso del Pilates Clásico) de aproximadamente 39 ejercicios del Pilates Mat (piso) que se asocian particularmente al método, sobre todo en su forma de ejecución, como ser el Cien, el Teaser, o el Roll-Up, así como un gran número de ejercicios en los aparatos específicos del método que obviamente no existen fuera del contexto de Pilates.

Actualmente el Método Pilates existe en tres presentaciones: Pilates Clásico, Pilates Contemporáneo y Pilates Fusión. A modo muy esquemático el Pilates Clásico es aquel que se adhiere a los principios, objetivos y ejercicios tradicionales del Método; el Pilates Contemporáneo es aquel que se adhiere a los principios tradicionales, pero integra a los ejercicios tradicionales otras formas tomadas de otros métodos, pero siempre en función de lograr los objetivos tradicionales del Método; finalmente, el Pilates Fusión es aquel que se adhiere a los principios tradicionales, pero integra no sólo formas sino también objetivos de otros métodos (por ejemplo de la danza, del yoga o de la acrobacia).             

¿Quién fue Frederick Matthias Alexander?

Frederick Matthias Alexander nació en Australia a finales del siglo XIX, más específicamente en 1869, y murió en Inglaterra en 1955, a los 86 años.

F.M. Alexander nació prematuro y de niño sufría de una salud un tanto endeble. Aunque no era particularmente fuerte físicamente, igual disfrutaba de la vida rural al aire libre, y en especial de los caballos. Sus intereses personales tendieron más hacia las artes y la educación que hacia el deporte, ya que los trabajos físicos intensos le generaban considerables dolores internos. En particular le atrajeron las artes escénicas y de joven forjó una incipiente carrera como recitador de las obras de Shakespeare.

Es a raíz de sus esfuerzos vocales recitando que adquiere una afonía crónica, y al no encontrar cura en la medicina tradicional, se vuelca a la autobservación de sus propios hábitos vocales, respiratorios y posturales, y mediante un afinado trabajo sobre ellos logra superar su problema. F.M. Alexander basa su investigación personal no tanto en descubrir “qué debo hacer para superar el problema”, sino en “qué es lo que estoy haciendo sin darme cuenta, que me está generando el problema, y que si dejara de hacer, el problema desaparecería por defecto”. Este razonamiento simple pero revolucionario, basado en la auto-observación y en el estudio del movimiento natural de los vertebrados, está a la base de todo su sistema.

Habiendo superado su problema vocal, F.M. Alexander pasa a enseñar su técnica a otras personas con problemas similares, primero en Australia y luego en Inglaterra, llegando a ser conocido como “the breathing man” (el hombre de la respiración).

Sus alumnos y admiradores más ilustres fueron actores, filósofos (John Dewey), escritores (George Bernard Shaw y Aldous Huxley) y científicos (Nikklas Tinbergen, Raymond Dart y Charles Sherrington). Dewey en especial fue un gran admirador del trabajo de F.M. Alexander y colaboró en la edición de sus libros y la promoción de sus ideas sobre la “unidad psicofísica”.

¿Qué es la Técnica Alexander?

La Técnica Alexander es una técnica de reeducación de hábitos posturales y de movimiento con el objetivo de lograr mayor eficiencia en el uso del propio cuerpo.

F.M. Alexander encuentra en el correr de su investigación y enseñanza que la acumulación de malos hábitos posturales y de movimiento distorsiona la autoconciencia corporal y espacial (distorsiona los mapas sensoriales y motores) y que esto tiene efectos perniciosos sobre la salud física y mental.

A través de la Técnica Alexander se aumenta, afina y refina la conciencia corporal y espacial deviniendo en un mejor uso del propio cuerpo, en relación a la cantidad y calidad de esfuerzo requerido para mantener la postura erguida y para moverse en el espacio.

Aunque la Técnica Alexander tiene la mayoría de sus adeptos en el mundo de las artes escénicas y performáticas (sobre todo entre actores, músicos, bailarines y cantantes), es también reconocida como una efectiva técnica de reeducación postural y del movimiento para todo público, en especial en casos de dolores crónicos de espalda y cuello.

El objetivo principal de la técnica está explicitado en el título del segundo libro de F.M. Alexander en el cual explica los principios claves de su sistema: “Constructive Conscious Control of the Individual” (Control consciente y constructivo del individuo).

Los principios y ejes principales de la técnica se resumen en:

  • El ser humano es una unidad psicofísica (cuerpo-mente).
  • La forma que nos usamos a nosotros mismos (nuestros hábitos de postura y acción) afectan nuestro funcionamiento general (físico y mental) para bien o para mal.
  • El “buen uso” se evidencia físicamente en la calidad del “control primario”: una particular y libre relación entre la cabeza y la columna que habilita a una elongación del eje axial y descompresión articular previo al movimiento y que se mantiene durante el mismo.
  • Los hábitos son fuerzas subconscientes que pueden generar un “descalibrado” de la apreciación sensorial (distorsión de los mapas corporales sensoriales y motores).
  • Para corregir el uso de uno mismo (cambiar hábitos posturales y de movimiento) se debe tener siempre presente la fuerza subconsciente del hábito, por lo que el foco deberá estar en los medios para lograr la acción y no en la concreción de la acción en sí misma.
  • Poner el foco en los medios y no en los fines significa que:
    • Antes de lanzarme a la acción es importante parar y notar en mi cuerpo y mente la fuerza de mis hábitos, para darme la oportunidad de “soltarlos” y poder dar lugar a nuevas direcciones para la energía.
    • Para mantener inhibida la fuerza del hábito viejo durante la acción, es importante mantener mi atención sobre mis nuevas direcciones y condiciones para el movimiento y no apurarme a “realizar o completar la acción”.
    • Para que la desorientación no me devuelva a mis viejos y conocidos hábitos, es importante recordar que la acción (antes, durante y al finalizarse) se va a “sentir” y “concebir” diferente a la forma habitual, ya que surge de un lugar nuevo y desconocido, transita un camino nuevo y desconocido, y llega a un destino nuevo y desconocido.

Aplicar la Técnica Alexander es entonces:

  • Mantener las direcciones durante cualquier movimiento.
  • Reconocer la fuerza del hábito y por lo tanto darse tiempo para “parar, inhibir y dirigir” antes de volcarse a la acción.
  • Aprender a coordinar el “pensar y sentir” del cuerpo en cuanto a sus espacios y relaciones espaciales, para poder dirigirlo eficientemente.
  • Lograr la eficiencia energética a través de la utilización de la cantidad de fuerza muscular justa y necesaria para cada movimiento, mediante el control consciente.
  • Estar atento a la libertad del cuello (relación entre la cabeza y la columna) y del gesto respiratorio como indicadores del buen uso de uno mismo.
  • Comenzar cada movimiento desde las direcciones básicas: cuello libre, cabeza adelante y arriba (en relación a la columna), espalda larga y ancha, rodillas adelante y afuera, ancho en los hombros y energía hacia el codo.

La Técnica Alexander no tiene una serie estipulada de prácticas concretas que la definan, pero existen ciertos procedimientos clásicos que se utilizan para la autobservación (como ser el acto de pararse y sentarse de una silla), para el trabajo con la voz y la respiración (el “ah” susurrada), y para el uso de las manos en conexión con la espalda (“manos sobre el respaldo de una silla”), y ciertas posiciones de ventaja mecánica que se utilizan para facilitar las nuevas direcciones (como ser el “monkey”) y para “dejar de hacer” y “recuperar el largo y ancho” (el descanso constructivo en posición semi-supina). Sin embargo, la esencia de la Técnica no está en los procedimientos y posiciones clásicas, sino en llevar los principios a cualquier acción que se vaya a realizar. 

Convergencias y Divergencias entre ambos Sistemas

Aunque ambos sistemas buscan la salud postural dinámica y la eficiencia energética, es evidente que la Técnica Alexander está más enfocada hacia el control y la regulación del tono muscular postural subyacente y al desarrollo de la conciencia kinestésica y propioceptiva, mientras que el Método Pilates se vuelca más hacia la promoción de la vitalidad, la movilidad, la flexibilidad y la destreza física.

Complementariedad

En mi práctica personal encuentro que ambos sistemas se complementan increíblemente.

Complementar la práctica del Método Pilates con clases de Técnica Alexander agudiza el acervo propioceptivo con lo cual uno puede avanzar mucho más rápidamente en los objetivos de movilidad, flexibilidad, resistencia y destreza física del Método.

Complementar las clases de Técnica Alexander con una práctica regular del Método Pilates brinda un mayor vocabulario de movimientos y resistencias controladas que potencian el desarrollo de una mayor conciencia corporal kinestésica y de un tono postural más equilibrado.

Escrito por: Victoria Stanham

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Fuentes consultadas: