SomatoSofía

Desde una tradición viva, y poco nombrada

La SomatoSofía se inscribe en una tradición viva y poco nombrada: la somática es el gran paraguas que acobija a todas las prácticas y estudios que parten y trabajan los problemas humanos desde “el cuerpo vivido”.

La SomatoSofía entonces es una búsqueda filosófica y una práctica a la vez que busca comprender con la mayor claridad y profundidad posible este devenir, esta historia, este paradigma, esta experiencia del cuerpo vivido, y a la vez practicarla.

Como búsqueda filosófica, trata de consolidar el paradigma adecuado para generar el ambiente en el que florezcan los dones del cuerpo vivido. ¿Dónde buscar que no sea en las sabidurías orientales ( llenas de riqueza pero ajenas a la experiencia del cuerpo vivido desde una sensibilidad  fermentada en “occidente”).  Ni en la ciencia mecanicista ( llena de posibilidades, pero también de límites cuando se trata de dar cuenta del cuerpo vivido). Ni en tantos paradigmas que no  permiten darle al cuerpo vivido su lugar en la historia del pensamiento y de la experiencia humana.

Lo respuesta no está lejos, es en la filosofía,  pero  en una rama de la filosofía en particular en la fenomenología del cuerpo. Se trata de  una rama de la filosofía europea que inicia a fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX, que busca dar cuenta de aquello que es vivido delimitando y explicitando el significado singular del cuerpo humano más allá de su determinación físico-biológica.  ( con autores como Husserl, Merleau Ponty, entre otros  y ahora Gendlin).

Como práctica la SomatoSofía propone su propio abanico de experiencias en el vasto espectro de posibilidades de la Somática.

En concreto, teniendo como centro el cuerpo vivido como experiencia, y basada en la fenomenología del cuerpo como filosofía, la SomatoSofía propone un  triángulo de tres puntas: el movimiento ( sea de descarga, de sea para soltar tejidos, sea de otro tipo), la conexión ( sea vía la meditación, sea vía el focusing), y la organización profunda de los patrones posturales.

Cada vértice de este triángulo se conecta con los demás formando sinergias particulares.